Supervisión grupal y sus posibilidades de ampliar miradas

Escrito por María Elisa Neumann

Marzo 9, 2021

La supervisión se sostiene en un trabajo amoroso, bien tratante, centrado en los recursos, tanto de la familia como de las y los profesionales que supervisan

Desde hace unos años, incorporé el Equipo Reflexivo en las supervisiones grupales. Comparto en este texto, algunas ideas para invitarles a animarse a supervisar su trabajo clínico en un contexto de supervisión grupal.

Cuando conocí a nivel teórico el Equipo Reflexivo en mi formación como terapeuta familiar, me pareció muy novedosa y fascinante la posibilidad que la familia pudiera escuchar al equipo que observa una sesión en vivo a través del espejo, por las potencialidades que esto planteaba: incorporar multiplicidad de perspectivas y aportar novedad a pacientes y terapeutas, entre otras. A pesar de la curiosidad que despertó en mí y lo atractivo que me pareció el Equipo Reflexivo, en el ejercicio profesional clínico de ese entonces,  no tuve oportunidad de poder implementar esta forma de trabajo, por diversas razones. Posteriormente, tuve la posibilidad de explorar su uso en un contexto de supervisión de estudiantes de psicología de pregrado, buscando formas de poder involucrar a todas y todos los estudiantes de la clase en la supervisión.  El resultado fue alentador, por el interés que se generó en todo el grupo, involucrando a los estudiantes de una forma activa, favoreciendo su autonomía y la posibilidad de compartir sus reflexiones y sus visiones particulares respecto a lo que escuchaban de los procesos terapéuticos de sus compañeras y compañeros. El caudal de novedosas ideas que surgieron en aquel grupo de supervisión en pregrado, me motivó a utilizar el Equipo Reflexivo en el contexto de supervisión grupal. 

En estos 7 años de camino, acompañando a equipos de reparación de maltrato infantil a través de supervisión grupal, identifico que en el encuadre de estos espacios, es importante transmitir la idea de que la supervisión se sostiene en un trabajo amoroso, bien tratante, centrado en los recursos, tanto de la familia como de las y los profesionales que supervisan, como en el respeto a nivel profesional.

A nivel de las oportunidades, el Equipo Reflexivo en la supervisión grupal ofrece como ventaja poder contar con tantas visiones y reflexiones como participantes del espacio, lo que sin duda abre un amplio espectro de posibilidades, dada la multiplicidad de voces, de experiencias vitales y profesionales presentes simultáneamente, ofreciéndose como recurso para quien está supervisando. 

            El Equipo Reflexivo ha sido un aporte para construir una práctica de supervisión donde se ejercita una relación de horizontalidad, al poner en cuestión el dilema del experto, provee la base para que en el ejercicio grupal de supervisión se vivencie la experiencia colaborativa, revirtiendo el paradigma tradicional de la supervisión como un espacio de control, de jerarquía y de poder.  Trabajar  supervisando desde una relación de horizontalidad, contribuye a afianzar la alianza con el equipo, superando el rol de supervisora como “experta”, reformulándolo más bien como una responsabilidad de conducción de la sesión de supervisión posibilitando que se promuevan diálogos que amplíen la mirada de quienes supervisan.  Se ha reconocido al Equipo Reflexivo como una práctica que ha democratizado el espacio terapéutico.  En el contexto de la supervisión, lo democratiza también, al validar la voz de todas y todos los miembros del grupo.  Todas las voces tienen validez y es la o el profesional que supervisa, quien finalmente sintetiza e integra aquellas ideas que les serán de utilidad para continuar con su trabajo clínico.

         Uno de los elementos valorados por los equipos en las evaluaciones de la utilización de este enfoque,  es el respeto. Este clima respetuoso en el que ocurre la supervisión, utilizando el Equipo Reflexivo, es posible pues el enfoque explicita la noción de que todas las ideas son igualmente válidas, y plantea el desafío a quienes están en la posición de escucha, de buscar la forma de poder describir sus resonancias, reflexiones e ideas sin enjuiciar.  La inclusión de la perspectiva de los “discursos útiles” planteado por Paré (2016), aporta en esta línea, en el sentido de poder preguntarse y preguntarnos en el espacio de supervisión grupal, si lo que estoy entregando como reflexión va a ser útil a quien supervisa.  

Desde el punto de vista de la prevención de desgaste profesional, el uso del Equipo Reflexivo aporta a la cohesión grupal, porque provee a quienes supervisan, la experiencia de ser sostenidos por esta red de ideas de parte del equipo, ideas nuevas que aportan a la intervención.

            El Equipo Reflexivo ofrece posibilidades útiles en contextos de supervisión. La idea de “vamos a ver juntos qué hacemos”, plasma esta invitación a buscar enriquecer el trabajo de quienes supervisan su trabajo clínico en contextos grupales.

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